viernes, 23 de enero de 2009 | By: EVA

TRANSPARENTE


Cada día era lo mismo…trabajo, casa, niños, ropa, comida, tele y dormir.
Hablaba pero no se la escuchaba, ni tan siquiera se la oía. La miraban pero no la veían. Era inexistente. Cuando se saludaban solo juntaban las mejillas y fingían darse un beso. Un beso al aire…Sólo, por Fin de Año, ese beso insípido pasaba a los labios. Pero no le importaba se había acostumbrado. Le dolía más la indiferencia de los hijos. Eran tan egoístas. Si ellos supieran como les quería…
Menos mal que le quedaba el trabajo. Un trabajo administrativo, monótono. Pero, era su vía de escape. Durante el fin de semana, sólo deseaba que llegara el lunes, para sentarse frente a su ordenador. Allí sí que estaba tranquila.
Estaba pensando en todo eso, cuando de repente sonó el teléfono. Se sorprendió. No solía recibir llamadas. Respondió. No, se equivoca, no le he pedido ningún libro….no de verdad. Claro que me gusta leer, mucho…pues ahora no, no tengo tiempo…si, ya lo sé que debería, pero la casa, los niños….bueno 12 y 14, si ya sé que son mayores….quizás tenga razón…que ya me lo va a enviar?, oiga yo no se lo he pedido…..
No comprendía porque seguía hablando con ese hombre…quizás fuese su voz. Era agradable, suave y la escuchaba, se preocupaba por ella.
Sin saber cómo, esa conversación se alargó. Hablaron de cine, pintura, sueños, que bien se lo pasó. Se sintió llena de ilusiones otra vez. Cuando colgó el teléfono, aún tenía esa sonrisa en los labios que poco a poco se fue apagando. Tenía que ser realista, era un extraño. Entrañable, pero extraño.
Lo que sucedió el día siguiente, la dejó sin palabras. Antes de las 10h. Llegó un mensajero con un paquete para ella y un ramo de flores. Se sonrojó al ver que era para ella, nunca le había pasado nada así. Con gran nerviosismo olió las flores y abrió el paquete…Dios mío, era un libro..”Los puentes de Madison County” de Robert J.Wallace. Recordaba haber visto película. Abrió el libro y en la primera página encontró escrito….Léela, te hará soñar. A.
A., quien sería ese A. Tenía un nudo en el estómago. Estaba nerviosa. No dudó ni un momento de quien se lo había mandado. De repente, el teléfono sonó de nuevo…
Si?....(Dios mío era él de nuevo). Muchas gracias, muy amable, claro que lo había recibido, pero no tenía…claro que le había gustado, pero…. Si de acuerdo, lo leería….
A partir de ese día, empezó una extraña relación con ese hombre, esa voz al teléfono. Cada día, a la misma hora. Se convirtió en el mejor momento del día y sin darse cuenta, se fue enamorando de esa voz. Al primer libro siguieron muchos más, y flores, cada lunes recibía un ramo de flores.
Esa voz pasó a ser el centro de su vida. Para esa voz ella si existía.
Un día ya no pudo más y le preguntó a esa voz, si le apetecería tomar un café. Entonces, solo hubo silencio…él colgó. Ella no se lo podía creer, le entraron unas ganas terribles de llorar. Todo ese mundo que se había creado, había desaparecido, sin más. No sabía nada de él, solo que su nombre empezaba por A.
Entonces, alguien le ofreció un pañuelo para que se secara las lágrimas… Gracias. Era el chico tímido de contabilidad. Ni tan siquiera le miró. Se secó las lágrimas. Le chocó que ese pañuelo oliera tan bien, ummm, entonces lo vio una A. bordada. Se quedó helada. El chico de contabilidad se llamaba..Angel… No, no podía ser. Levantó la mirada y sus ojos se encontraron con los de él. Se levantó y fue hacia ella… Perdóname, si te he molestado. Pero no sabía cómo acercarme. Era inexistente para ti y no lo podía soportar más. Aún quieres tomar ese café?
A ella le costó de asimilar, pero con un hilo de voz dijo que si..
De eso, mi querida niña hace ya mucho. Así que deja de llorar, la vida da muchas vueltas y está llena de sorpresas, unas alegres otras no tanto, pero sobretodo vívelas y siéntelas. Y nunca, nunca seas transparente. Tienes todos los colores del arco iris, es imposible no verte.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

no e llegit el conte pero testimo molts besitos la judit