lunes, 5 de enero de 2009 | By: EVA

PINGU

Dedicat en Pingu i les seves 3 paraules...

Era otoño. Empezaba a hacer frío y caían las hojas de los árboles.
Desde su sitio veía como el bosque iba cambiando de tonalidad. Le gustaba estar allí. Hacia mucho que estaba allí solo. Quizás demasiado.
Ya no recordaba cuanto hacía que ella se marchó, dejándole allí.
Los últimos años juntos, por eso, no habían sido lo mismo. Ella cambió mucho en poco tiempo y fueron distanciándose. No supo retenerla. Eso era lo que más le dolía. Ella fue cambiando, pero él seguía siendo el mismo y su amor por ella seguía intacto.

Cada día recordaba la primera vez que la vio. Tan pequeña, tan blanca, tan indefensa ante todo. Se acurrucó junto a ella y durante muchos años lo compartieron todo. Hubo de todo, buenos momentos, malos, risas, llantos, miedos, soledad, pero siempre ese fuerte sentimiento de tenerse cerca.

Le gustaba recordarla alegre. Tenía una sonrisa tan hermosa. Cuando sonreía iluminaba todo con sus ojos, esos ojos oscuros y profundos. Le gustaba sumergirse en ellos. Los necesitaba. Necesitaba esa mirada, ver el mundo a través de ella.
Y su olor…Si cerraba los ojos, aún podía sentirlo. Como definirlo, olía a frescor, a mañana, a vida, a ella.

Ahora solo veía el bosque de tonalidades ocres, marrones, colores tristes, llenos de melancolía. Era un día de otoño cuando ella empezó a hablar sin parar y poner todas sus cosas en la maleta, decidiendo que se llevaba y que dejaba allí. Quería empezar una nueva vida y dejar atrás muchas cosas del pasado. Y él era el pasado.

Y ella, lo era todo para él.

Recordaba todos y cada uno de sus cumpleaños. Todas sus canciones, la música que le gustaba. Todo.
Y ella, seguro que ella ya ni le recordaba.
Que injusto era todo.
Tenía ganas de llorar, pero le era imposible.
Solo era capaz de mirar a través de esa ventana y recordar los momentos felices.

La última vez que la vio, como había cambiado. Hacia muy mala cara y había engordado muchísimo. Le miró a los ojos y le abrazó, sonrió. Pero volvió a dejarle allí solo…
Pero que es ese ruido…Se oyen voces que vienen de abajo…No, no puede ser….es su voz?...Siii, es ella. Dios mío ha vuelto y viene hacía aquí…que nervios.

Está radiante, y como me abraza, cuantos besos….jajaja, si me haces cosquillas, pero a donde me llevas…?

Dios mío, pero que es eso? Que cosa más bonita, pero si eres tú de nuevo, en pequeño otra vez…Judith, se llama Judith, es tu hija? Que bonita es. Es como tu la primera vez que te vi. Quieres que esté con ella, en serio? Eso quiere decir que aún me quieres, que siempre me has querido..Gracias, gracias, si pudiera lloraría de alegría, pero ya sabes que no puedo….Claro que lo sabes. Hace tiempo que descubriste que tengo sentimientos, tú me los enseñaste.

Te juro que seré su mejor amigo y compañero todo el tiempo que ella quiera…y una vez más, gracias por todo lo que hemos compartido. Has sido mi vida y tu hija lo será de nuevo.
Sabes, me siento el peluche más feliz del mundo………