


Quiero a mi ciudad. Me ha visto nacer, crecer, irme y volver.No me di cuenta de lo mucho que la quería hasta que estuve fuera. La echaba tanto de menos….
Siempre he creído que Barcelona es una ciudad con alma, parecerá una tontería a muchos, pero el pasear por el Eixample y ver los edificios Modernistas, con sus grandes puertas, adornos, techos altos, sus ascensores ….Después pasar al Barrio Gótico, con sus rincones escondidos llenos de historia. El Borne, el Barrio de la Ribera, la Barceloneta, Gràcia, Sants, Sarrià, …cada uno de ellos ha aportado su toque propio y peculiar y todo ello ha hecho de Barcelona una ciudad única.
Hasta hace poco, cuando paseaba, miraba los edificios y me fijaba en su fachada, sus dibujos, las ventanas, sus colores…. Me imaginaba ser una piedra de ese edificio y hacer un salto al pasado. Retroceder para ver la ciudad con sus coches de caballos, tranvías, mujeres encorsetadas paseando bajo una sombrilla,…
O bien, me imaginaba que familia burguesa habría vivido en ese Principal tan señorial.
Si paseaba por el Barrio Gótico, me imaginaba historias de la Edad Media, con las calles llenas de barro, gente mendigando, artesanos trabajando, etc.…
Si era por la Barceloneta, veía al pueblecito pescador que era antes, gente humilde, castigada por los caprichos del mar.
Y así, era mi visión de la ciudad, dependiendo del Barrio por el que me moviera.
Sin embargo, desde hace poco. Es decir desde que cambié de trabajo. No me fijo en el alma de los edificios, porque he descubierto que aparte de alma tienen esqueleto.
Ahora imagino y veo cada uno de los huesos y articulaciones que lo forman y sostienen. Y me tiene aún más fascinada. Es un complicado entramado de líneas, arcos, muros,.. con una función específica cada una de ellas.
Hasta ahora había visto la piel y esta me había mostrado el alma. Ahora veo su interior real. Cada edificio es distinto al otro y único. Pero no solo eso, también estoy empezando a ver el esqueleto del metro, carreteras, plazas y descubro una vez más una ciudad increíble y fascinante.
No sé si es ella, o la gente que en ella vive. Sean de aquí o de fuera. Pero el conjunto de todo ello hace que seas mi ciudad favorita.
Puede haber y hay ciudades más bonitas que tú y menos caóticas quizás. Pero a mis ojos eres bellísima. Y los hombres que en ella han vivido te han querido, sino no te habrían regalado edificios tan bonitos.
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