
Erase una vez un niño grande que no conseguía dormir.
Se pasaba el día trabajando, trabajando y trabajando. Tenía la suerte de ser su propio jefe de trabajar en lo que quería y le gustaba. Pero, por la noche no podía dormir.
Siempre números, cifras, estrategias, planes, objetivos, resultados, etc… no quería defraudar a nadie y mucho menos a él mismo. Pero seguía sin dormir.
Un día se encontró sin querer con una niña que lo invitó a jugar con él.
Cuantas risas, ya ni se acordaba de lo mucho que hacía que no reía y jugaba. Se veían sólo a la hora del patio, porque primero era el trabajo y después hacer los deberes.
Ella, un día le preguntó que porque hacia tan mala cara y él le respondió que porque no dormía.
- No duermes? Preguntó ella…..
- No, hace mucho que no lo hago, descanso un rato y sigo con el trabajo.
- Pero eso significa que entonces no sueñas….tienes que soñar, no puedes vivir sin soñar…
El sonrió, de todas las posibles respuestas, esa era la que menos esperaba. Soñar. Para que servía soñar. A él solo le interesaba poder descansar y seguir con su trabajo…Soñar, eso era cosa de niñas. Seguro que ella soñaba a todas horas. Que tonta….Sin embargo, se la veía tan sonriente y feliz siempre….
- Oye, y tu cómo lo haces para soñar?
- Que pregunta más tonta, respondió ella. Con lo fácil que es. Simplemente has de mirar, oler, escuchar todo lo que te rodea y cerrar los ojos….Ahora, imagínate las cosas sin verlas….imagínate que son de otro color, que se mueven, que hablan contigo, que juegan….
- Bahh, que tontería… y se burló de ella.
- No es ninguna tontería…tú si eres tonto…y sabes una cosa, ya no quiero jugar más contigo. Solo piensas en ganar y mandar tú. Me aburro. Tonto. Y tampoco te voy a querer más, ala…
Y se fue llorando.
El se quedó atónito. Ganar y mandar, claro. Pero lo que más le chocó fue lo último que le dijo ella, ya no te voy a querer más….Ella le quería??? Al repetir esas palabras, se le puso un nudo en el estómago. Que sensación más extraña…Pero bueno, se lo quitó de la cabeza y pensó que peor para ella. Además, el no tenía tiempo para perder….
Esa noche, se despertó sobresaltado. Se había dormido….y había estado soñando…con ella…. Pero que le estaba pasando. Se levantó y se puso a trabajar.
Al día siguiente a la hora del patio. La esperó como siempre, pero ella no acudió. La echó de menos. Hasta que de repente la vio, estaba jugando al otro lado del patio con otros niños…y ni tan solo se giró para saludarle.
Se sintió muy mal. Él que era tan serio, tan trabajador. No se podía concentrar. Sólo pensaba en ella y en como la echaba de menos.
Se refugió una vez más en su trabajo, pero todo le salía mal. Ella aparecía en cada papel, en cada esquina…. Y lo peor de todo, por las noches caía agotado en la cama y se dormía pensando en ella….y soñaba con que volvía a jugar con ella.
Que mal se sentía. Se sentía peor que cuando no dormía, ni soñaba, pero había descubierto que en su sueño era feliz, no trabajaba y ella era su amiga de nuevo. Así que tomó la decisión de dejar de trabajar y dormir, así soñaría y estaría con ella a todas horas.
…..
Pasaron los días y ella se sentía mal por todo lo que le había dicho, y encima ahora él ya ni aparecía por el patio…. qué raro, con lo trabajador que era él y hacia días que no iba a trabajar…
Decidió ir a su casa.
Su madre le abrió la puerta llorando.
- Hola bonita, si está en casa….no sé qué le pasa, se pasa el día durmiendo. No quiere levantarse, ni hablar, ni comer, ni trabajar….nada…
Ella entró en su dormitorio y lo encontró echado en la cama durmiendo. Que guapo era, pensó. Pero le llamó la atención de que estaba sonriendo….eso quería decir que soñaba…que bien. Se puso tan contenta, que se abalanzó sobre él y le dio un beso.
Entonces él se despertó. Como en los cuentos. La vio y siguió sonriendo, creía que soñaba.
- Hola le dijo ella, deja de dormir y juega conmigo.
- No quiero, eres mi sueño. Ella ya no juega conmigo.
- Que si tonto. Venga levanta……. Y le tiró del brazo.
Eres tú, de verdad? Ya no eres un sueño.
Claro que soy yo, y soy muy feliz de saber que ya sabes soñar. Ahora, solo te queda saber jugar…
Vienes?
Si, espérame….
Y….fueron felices, a veces, comieron perdices…y Colorín colorado este cuento se ha acabado.
Se pasaba el día trabajando, trabajando y trabajando. Tenía la suerte de ser su propio jefe de trabajar en lo que quería y le gustaba. Pero, por la noche no podía dormir.
Siempre números, cifras, estrategias, planes, objetivos, resultados, etc… no quería defraudar a nadie y mucho menos a él mismo. Pero seguía sin dormir.
Un día se encontró sin querer con una niña que lo invitó a jugar con él.
Cuantas risas, ya ni se acordaba de lo mucho que hacía que no reía y jugaba. Se veían sólo a la hora del patio, porque primero era el trabajo y después hacer los deberes.
Ella, un día le preguntó que porque hacia tan mala cara y él le respondió que porque no dormía.
- No duermes? Preguntó ella…..
- No, hace mucho que no lo hago, descanso un rato y sigo con el trabajo.
- Pero eso significa que entonces no sueñas….tienes que soñar, no puedes vivir sin soñar…
El sonrió, de todas las posibles respuestas, esa era la que menos esperaba. Soñar. Para que servía soñar. A él solo le interesaba poder descansar y seguir con su trabajo…Soñar, eso era cosa de niñas. Seguro que ella soñaba a todas horas. Que tonta….Sin embargo, se la veía tan sonriente y feliz siempre….
- Oye, y tu cómo lo haces para soñar?
- Que pregunta más tonta, respondió ella. Con lo fácil que es. Simplemente has de mirar, oler, escuchar todo lo que te rodea y cerrar los ojos….Ahora, imagínate las cosas sin verlas….imagínate que son de otro color, que se mueven, que hablan contigo, que juegan….
- Bahh, que tontería… y se burló de ella.
- No es ninguna tontería…tú si eres tonto…y sabes una cosa, ya no quiero jugar más contigo. Solo piensas en ganar y mandar tú. Me aburro. Tonto. Y tampoco te voy a querer más, ala…
Y se fue llorando.
El se quedó atónito. Ganar y mandar, claro. Pero lo que más le chocó fue lo último que le dijo ella, ya no te voy a querer más….Ella le quería??? Al repetir esas palabras, se le puso un nudo en el estómago. Que sensación más extraña…Pero bueno, se lo quitó de la cabeza y pensó que peor para ella. Además, el no tenía tiempo para perder….
Esa noche, se despertó sobresaltado. Se había dormido….y había estado soñando…con ella…. Pero que le estaba pasando. Se levantó y se puso a trabajar.
Al día siguiente a la hora del patio. La esperó como siempre, pero ella no acudió. La echó de menos. Hasta que de repente la vio, estaba jugando al otro lado del patio con otros niños…y ni tan solo se giró para saludarle.
Se sintió muy mal. Él que era tan serio, tan trabajador. No se podía concentrar. Sólo pensaba en ella y en como la echaba de menos.
Se refugió una vez más en su trabajo, pero todo le salía mal. Ella aparecía en cada papel, en cada esquina…. Y lo peor de todo, por las noches caía agotado en la cama y se dormía pensando en ella….y soñaba con que volvía a jugar con ella.
Que mal se sentía. Se sentía peor que cuando no dormía, ni soñaba, pero había descubierto que en su sueño era feliz, no trabajaba y ella era su amiga de nuevo. Así que tomó la decisión de dejar de trabajar y dormir, así soñaría y estaría con ella a todas horas.
…..
Pasaron los días y ella se sentía mal por todo lo que le había dicho, y encima ahora él ya ni aparecía por el patio…. qué raro, con lo trabajador que era él y hacia días que no iba a trabajar…
Decidió ir a su casa.
Su madre le abrió la puerta llorando.
- Hola bonita, si está en casa….no sé qué le pasa, se pasa el día durmiendo. No quiere levantarse, ni hablar, ni comer, ni trabajar….nada…
Ella entró en su dormitorio y lo encontró echado en la cama durmiendo. Que guapo era, pensó. Pero le llamó la atención de que estaba sonriendo….eso quería decir que soñaba…que bien. Se puso tan contenta, que se abalanzó sobre él y le dio un beso.
Entonces él se despertó. Como en los cuentos. La vio y siguió sonriendo, creía que soñaba.
- Hola le dijo ella, deja de dormir y juega conmigo.
- No quiero, eres mi sueño. Ella ya no juega conmigo.
- Que si tonto. Venga levanta……. Y le tiró del brazo.
Eres tú, de verdad? Ya no eres un sueño.
Claro que soy yo, y soy muy feliz de saber que ya sabes soñar. Ahora, solo te queda saber jugar…
Vienes?
Si, espérame….
Y….fueron felices, a veces, comieron perdices…y Colorín colorado este cuento se ha acabado.
2 comentarios:
que bonic aquest conte t estimo molt molts besitos judit
Hola escribes muy bonito, me gusto especialmente el relato del peluche
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